
El joven cordobés de 22 años no tiene más que palabras de agradecimiento por el interés que ha mostrado en todo momento la entidad marbellí para hacerse con sus servicios. «A mí me comunicaron hace poco tiempo que no tendría muchos minutos para jugar en Segunda División con el Córdoba y que me tendrían que ceder. Vi esta opción buena, cerca de casa y, por el interés mostrado, acepté», comentó. Lo que no parece que sea un problema es la adaptación a su nuevo equipo, de ahí que esté preparado para saltar al terreno de juego cuando el entrenador lo considere oportuno. «He realizado la pretemporada completa con el Córdoba y si el técnico ve conveniente convocarme o darme la titularidad, ahí estaré yo».

Las pocas referencias que tenía el recién incorporado de su nuevo equipo eran por medio de su paisano Jorge García, que también se ha incorporado este verano al club marbellí. Para Troyano supone un nuevo reto el que tener que demostrar un año más su valía fuera de Córdoba para ser miembro de pleno derecho del club de toda su vida.
El presidente de la entidad marbellí, Rafael González-Cobos, dejó claro que el jugador ha estado al margen del interés mostrado por el club costasoleño para incorporarlo a sus filas. «El Córdoba ha estado dudando hasta el último momento sobre su cesión, dado que los jugadores jóvenes como él querían mostrar su calidad en un equipo que se ha estado reforzando cara a tener la mejor plantilla posible. Luego han pensado que, para su trayectoria, era mejor cederlo a un equipo como el nuestro, y aunque aquí nadie tiene la titularidad garantizada, es un jugador importantísimo que nosotros necesitamos. Esa ha sido la razón por la que se ha demorado su llegada al Marbella».
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