
A priori parece complicado que la entidad lepera pudiera confeccionar un proyecto de garantías para el segundo año en su historia en Segunda B, pero las primeras impresiones son positivas. Sin embargo, sobre el papel y no sobre el terreno de juego –lugar sobre el que se dilucidarán las posiciones- el San Roque estaría abocado a descender de categoría.

No en vano, el presupuesto medio de los equipos de Segunda B es de 1,2 millones de euros. O lo es lo mismo, el triple del que contará el conjunto aurinegro. Sólo cuatro conjuntos, además del San Roque de Lepe no superan el millón de euros. El Roquetas (900.000), el Moratalla (800.000), el Sangonera (600.000) y el Jerez Industrial (600.000) pueden tener cierta similitud con el San Roque. Pero nada más lejos de la realidad, porque dos de estos conjuntos duplican el presupuesto del conjunto onubense.

De entre los presupuestos más altos llama la atención el del Polideportivo Ejido. El cuadro almeriense militó hace dos temporadas en Segunda A y sus 2,8 millones lo convierten en claro favorito. Tras él, el Melilla, con dos millos y el Granada con 1,8. El Real Jaén, otro de los equipos referentes en el grupo IV ‘sólo’ gozará de 1,2 millones, es decir, que hasta siete equipos tendrán más poder adquisitivo que los jiennenses.

Pese a todo, este hecho no preocupa al San Roque. Sabe que tiene otras armas para igualar fuerzas. Sin ir más lejos, la temporada pasada sólo tenía 300.000 euros de presupuesto y logró el ascenso pese a que conjuntos como Puerto Real, Jerez Industrial, Los Barrios o Alcalá tenían mucho más dinero.

Por todo ello, y porque queda demostrada que la experiencia es un grado, el San Roque de Lepe parte con la ilusión por bandera capaz de frenar a todos los equipos que se ponga por delante. Competir con esa desventaja no supone un problema para el conjunto onubense que sabe que con una afición de Primera lograr el único objetivo de la permanencia será un poco más fácil.
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