El Ayamonte pagó con la derrota un mal inicio de partido, en el que se vio superado por un Pozoblanco que le ganó la mano en intensidad, ganas y frescura. El gol de David Aguayo, a los seis minutos, fue el ejemplo más claro de que al Ayamonte le costó entrar en el partido. Claro que cuando lo hizo, especialmente en el segundo periodo, atesoró méritos para, cuando menos, lograr el empate.
El marcador no miente y dice que el Pozoblanco ganó al Ayamonte en un partido donde los dos equipos dominaron un tiempo.
En la primera mitad fue el Pozoblanco mejor. Salió al terreno de juego con mucha más intensidad buscando el área ayamontina con ganas. Así, en el minuto seis se adelantó en el marcador con un gol que, a la postre, valdrían los tres puntos. Un pase de Jorge García a la espalda de la defensa rojinegra acabó con un derechazo de David Aguayo en la frontal del área, ante el nada pudo hacer Nacho ya que la pelota entró por la misma escuadra.
Al Ayamonte le costaba salir con el balón jugado ya que el Pozoblanco le presionaba la salida. Luis Zambrano fue el primero en inquietar de los visitantes. Lo hizo por la banda derecha, aunque su pase se paseó por toda la defensa sin encontrar rematador.
A los 26 minutos le tocó el turno al Pozoblanco. Acaíñas, tras un corner, lanzó el balón al larguero; y un minuto después Juanfer, de cabeza, mandó el balón muy cera del palo.
Las ocasiones se sucedían. La siguiente sería para el Ayamonte en un tiro lejano de Fernando Vaz y un remate de Puntas, tras una falta que sacó magistralmente Manolo Barba. De todos modos, Quero tendría la más clara para los locales, cuando a la media hora se plantó ante Nacho al que no pudo batirlo. Su caída fue sancionada con tarjeta por simulación, que le hará perderse el partido de Marinaleda al igual que Jorge García que también vio la quinta.
En la segunda parte cambió el decorado pues el Ayamonte ocupó más campo y el Pozoblanco apenas tuvo el balón. José Manuel, a pase de David Aguayo hizo lucirse a Nacho, que sacó la manopla cuando se cantaba el gol en la grada.
Luego le tocó el turno al Ayamonte que tuvo dos muy claras ocasiones para marcar. Primero fue Luis Ligero quien se plantó solo ante Díaz, pero no controló bien la pelota y el remate fue muy forzado; luego, un minuto después, fue Fabián quien tampoco pudo batir a Díaz.
La oportunidad más clara para el Ayamonte llegaría a tres minutos para el final. Gregorio Molina, a la salida de una falta botada por Manolo Barba, se encontró un balón a un metro de la portería y su disparo se lo sacó Díaz cuando ya desde el banquillo se cantaba el gol.
El Pozoblanco pidió angustiosamente la hora al colegiado viendo las acometidas de un Ayamonte que tuvo el empate al final aunque el Pozoblanco también mereció mucho más en la primera mitad.
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