
La provincia de Huelva volvió a vibrar con el juego de la selección española. La semifinal frente a Alemania fue seguida con enorme interés por los onubenses, que vibraron y sufrieron de lo lindo hasta que el colegiado húngaro Viktor Kassai señaló la conclusión del encuentro.
La Roja, por primera vez en su historia, accede a la final de un Mundial de fútbol. El partido se celebraba a miles de kilómetros de distancia, en el estadio Moses Mabhida de Durban (Sudáfrica), y toda la provincia onubense se paralizó para seguir a través de los televisores todo lo que sucedía en el choque.
Las calles y playas se vaciaron. Unos escogieron la intimidad de sus hogares para presenciar el encuentro. Otros prefirieron acudir a bares, restaurantes, peñas y cafeterías. Pero todos tenían una misma ilusión: la clasificación de España.
La marea roja comenzó antes del Mundial y, paulatinamente ha ido creciendo, según el equipo iba sorteando rivales. Los onubenses lucen con orgullo camisetas de la selección y en muchos lugares ondean banderas rojigualdas.

En la primera parte España ya mereció algún tanto, pero fue en la segunda cuando su superioridad sobre Alemania se hizo más patente. El tanto de Puyol se festejó con alegría. Miles de gargantas cantaron el gol y alzaron sus brazos al aire, tras un perfecto cabezazo del central catalán.
Luego en Huelva los minutos pasaron muy despacio, aunque seguro que en Alemania ocurrió todo lo contrario. Con el pitido final se desató la locura. ¡España está en la final del Mundial!
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