
Tras comunicarle la dirección deportiva que no contaba para el club por su elevada ficha y no poder encontrar un destino, el futbolista se había quedado sin ficha y, aunque entrenaba con sus compañeros del Recre B, todo hacía indicar que se llevaría unos meses en blanco hasta poder encontrar un equipo de Segunda B, dado que su intención no era el de jugar en ningún club de Tercera que no fuera el filial.
Finalmente se ha optado por actuar con la lógica y, dado que tiene todavía un año de contrato, el club le ha dado de alta a nivel federativo para que pueda jugar en el Recre B hasta diciembre, para así poder ayudar al equipo de Cándido Rosado. Después ya se verá que sucede con el de La Puebla de Guzmán.
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